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El colesterol no es tan malo…

¡Muy buenas a todos y a todas!

En la entrada de hoy voy a hablaros del colesterol. A día de hoy sigue existiendo la creencia de que alimentos como los huevos hacen aumentar los niveles de colesterol sérico de forma desorbitada, a pesar de que muchos expertos sobre el tema intentan desmentirlo día tras día. Por esto mismo quiero escribir esta entrada, para ayudar a destruir estos mitos.

El colesterol es un lípido no relacionado con ácidos grasos que pertenece al grupo de los esteroides. Dentro de esta clasificación se sitúa en el grupo de los esteroles.

Esta molécula tiene diversas funciones en nuestro organismo por lo que debemos comprender que es necesaria para nuestro funcionamiento. El colesterol es precursor de diversas moléculas (vitamina D, hormonas esteroideas) y de los ácidos biliares y, por otro lado, se encuentra en las membranas de las células.

La ingesta de colesterol se ha relacionado habitualmente con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, aterosclerosis. Sin embargo, en un estudio de McNamara sobre el colesterol y el riesgo de aterosclerosis, vieron que un aumento de 100 mg  de colesterol en la ingesta diaria provoca una modificación de 2,2 a 2,5 mg/dl de colesterol total en sangre. El mayor aumento se daba en el colesterol LDL, sin embargo, el ratio LDL:HDL prácticamente no se veía modificado. En dicho estudio concluyen que el colesterol exógeno no tiene un efecto significativo sobre el riesgo de padecer aterosclerosis.

El mismo autor, años más tarde, publicó otro estudio en el que intentó desmentir, junto a las industrias del huevo, la recomendación de no ingerir más de 3 huevos a la semana. Esta recomendación fue instaurada en 1968 y, desde entonces, las industrias del huevo y diversos científicos han intentado responder a la pregunta de si realmente esta recomendación está fundamentada o no. En dicho artículo explica los beneficios del huevo, concluyendo que no sólo es una fuente de colesterol, sino que contiene otros muchos nutrientes que son beneficiosos para nuestra salud. Poco a poco se ha ido retirando dicha recomendación de las Guías Dietéticas, aunque sigue existiendo el mito en la población.

Por otro lado, debemos entender el proceso que sigue el colesterol en nuestro organismo. En primer lugar, voy a diferenciar el colesterol endógeno del exógeno. El colesterol endógeno es el que nuestro hígado produce y el exógeno el que ingerimos por la dieta. La suma de estos dos da como resultado el colesterol sérico o total. Existe un equilibrio entre ambos tipos de colesterol, endógeno y exógeno. Gracias a este equilibrio, si ingerimos más colesterol por la dieta, se reduce la producción de colesterol por el hígado. Del mismo modo, si reducimos la ingesta de colesterol, se produce un aumento en la producción endógena. Por este motivo, el colesterol sérico total no sufre grandes modificaciones.

Su síntesis en el organismo se da en el hígado por acción, principalmente, de la enzima HMG-CoA reductasa, cuyo funcionamiento se ve inhibido por la presencia de colesterol dentro de las células y glucagón, y aumentada por la presencia de insulina.

Cuando ingerimos colesterol a través de la dieta, éste pasa por el sistema digestivo, absorbiéndose en el intestino. Sin embargo, esta absorción no es total, sino que se absorbe entre un 35% y un 70%. Por tanto, no todo el colesterol ingerido acaba absorbiéndose.

Una vez sintetizado o ingerido el colesterol, es transportado por nuestro organismo por lipoproteínas. Las más conocidas son las HDL (lipoproteínas de alta densidad) y LDL (lipoproteínas de baja densidad), sin embargo, los quilomicrones también transportan colesterol. Estas lipoproteínas son lo que se conoce comúnmente como colesterol «malo» (LDL) y «bueno» (HDL). Las LDL son las principales transportadoras del colesterol al hígado y otros tejidos. En cambio, las HDL transportan el colesterol desde los tejidos al hígado para que sea procesado.

Colesterol-mecanismo
Imagen extraída de «El libro blanco de los esteroles vegetales» (Palou, A et al.) y modificada.

 

Respecto a su beneficio o perjuicio, el colesterol no es el único (ni el principal) factor que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, dado que también influye la elevada ingesta de grasa total y ácidos grasos saturados; y la baja ingesta de ácidos grasos insaturados, fibra y esteroles vegetales en la dieta. Otros factores que influyen son hipertensión, tabaco, diabetes, etc. Por tanto, respecto a la población general sana, si se lleva una buena alimentación no debe existir preocupación por ingerir más o menos alimentos que contienen colesterol como el huevo (exceptuando problemas metabólicos, antecedentes familiares, etc.).

Como conclusión, quiero que os quedéis con que el colesterol no es algo malo, sino un elemento necesario para nuestro funcionamiento y que por ingerir alimentos ricos en colesterol no va aumentar tantísimo el colesterol sérico total ya que se da una regulación interna. Lo importante es llevar una alimentación equilibrada y no irse a los extremos. Por último, debemos recordar que existen diferencias entre individuos en la respuesta al colesterol, al igual que con otros nutrientes. En Audiofit podéis encontrar el curso que imparto sobre Nutrición y Genética en el que trato estas cuestiones.

Hasta aquí la entrada de hoy.

Un saludo y nos vemos en próximos artículos. ¡A aprender!

A continuación, os dejo esta infografía a modo de resumen:

Quítate-el-miedo-al-colesterol-y-los-huevos

 

Referencias

-McNamara, D. J. (2000) Dietary cholesterol and atherosclerosis. Biochim Biophys Acta, 1529, 310-20.
-McNamara, D. J. (2015) The Fifty Year Rehabilitation of the Egg. Nutrients, 7, 8716-22.
-Palou, A., C. Picó, M. L. Bonet, P. Oliver, F. Serra, A. M. Rodríguez & J. Ribot. 2005. El libro blanco de los esteroles vegetales. España: Unilever Foods S.A.

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